Sobre mí

Hola, soy Leo Miró. Tengo 32 años. De pequeño fui un niño tranquilo, sensible y enamorado de los libros. A los 18 años viví la entrada de Internet en España. Mis padres me compraron un ordenador con internet para los estudios: Así descubrí el porno. No sabía que cambiaría mi vida para siempre. Sin darme cuenta en pocos meses estaba enganchado. Al principio lo tomaba como un momento de relajación. Mis padres me habían enseñado a no drogarme pero, ¿Por qué iba a ser malo ver un poco de porno? Estaba socialmente aceptado. Al poco tiempo necesitaba masturbarme viendo fotos porno para dormirme, y a medida que pasaban los años ya no había noche en la que no viese videos porno, cada vez más tiempo, hasta dormir cada vez menos horas y estar más cansado durante el día. Así seguí durante años, y mis gustos fueron haciéndose más extremos. Se convirtió en una necesidad. Aunque yo aún no lo sabía, en realidad aumentaba mi dosis para tener el mismo efecto: pasaba más tiempo viendo porno, o los vídeos eran más hardcore, o más reales (video-chats, chats telefónicos, etc). Había temporadas en las que la frecuencia disminuía, o lo sustituía por el sexo con mi pareja, pero era lo mismo: Buscar sexo para llenar un vacío, al encontrarme dentro del ciclo de la adicción al porno. Incluso llegué a flirtear de pasada con los anuncios de contactos y el mundo de la prostitución. Y al final siempre acababa volviendo al porno y a la masturbación.

A los 28 años, aunque había conseguido estudiar dos carreras con cierto éxito y tuve varias parejas estables, mi adicción continuaba, me alejaba de la gente y me hacía mucho daño. Aunque no lo sabía todavía, la adicción al porno me fue creando una serie de problemas: trastornos de ansiedad, falta de motivación, depresión, ansiedad social, sensación de cansancio, baja autoestima, incluso disfunción eréctil. Precisamente un día buscando sobre disfunción eréctil encontré artículos en inglés que hablaban sobre la adicción al porno, hice un test, leí mucha información y me di cuenta de que lo mío era una adicción en toda regla.

Decidí dejar mi adicción, porque veía que me estaba haciendo mucho daño, pero no era tan fácil: a esas alturas ya no tenía fuerza de voluntad y mi cerebro volvía a los hábitos de siempre. Entonces seguí leyendo información, también fui a varios psicólogos. No fue a la segunda ni a la tercera, y hubo recaídas por el camino. A la vez, desde los primeros días empecé a notar los beneficios. Y gracias a comprender al funcionamiento de la adicción, a haber aprendido recursos tanto psicológicos como prácticos, a levantarme de las recaídas y en definitiva a tener cada vez más conciencia del daño que me hacía y de que no lo quería en mi vida, ahora puedo decir que estoy recuperado. Vivo sin porno ni masturbación compulsiva e intento llenar mi vida de muchas maneras sanas.  

Me gustaría ayudarte en tu adicción y compartir contigo las cosas que a mí me han funcionado. Hay muy poca ayuda realmente eficaz en español sobre la adicción al porno. Incluso algunos de los mejores psicólogos no tienen formación específica en el tema. Mis consejos no sustituyen la ayuda profesional pero pueden ayudarte mucho. Sé lo que es la sensación de culpabilidad. Sé lo que es la impotencia de no poder parar. Sé lo que es no saber lo que te está pasando. No poder contárselo a nadie, sentir que ocultas algo. Yo puedo ayudarte con todas estas cosas, contándote cómo funciona la adicción, cómo recuperarte, qué hacer si recaes. O puedo ser simplemente un apoyo y escucharte y apoyarte. Porque sin ayuda es casi imposible hacerlo. Con total privacidad, el tiempo que quieras y sin ningún compromiso, hablándote de tú a tú, desde la experiencia de alguien que ha pasado por tu situación y lo ha conseguido superar.

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Enhorabuena, porque hoy puede empezar tu recuperación.

Un abrazo,

Leo.

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